
EDITORIAL
¿Atlanta está en condiciones de ascender?
En los últimos días comenzaron a correr rumores sobre una decisión off the record de la Comisión Directiva de no buscar el ascenso al Nacional “B” para la temporada actual, 2009/2010; al margen de la veracidad o no de dichos rumores (algo que nunca se va a saber fehacientemente porque nadie oficialmente aseguraría eso, así fuera verdad), es una buena oportunidad para reflexionar y hacer un análisis frío y concienzudo sobre la conveniencia o no de lograr el ascenso al Nacional “B”; es más que obvio que todos los hinchas queremos el ascenso, y no sólo al Nacional, sino a Primera “A”, pero hay que tener la cabeza bien puesta y no cometer una locura que después no sólo derive en la vuelta inmediata a ésta categoría, sino en un quebranto económico que hoy Atlanta no estaría en condiciones de afrontar.
Dicho análisis hay de dividirlo en tres partes: la deportiva propiamente dicha, la estructural y la institucional. Deportivamente, para lograr hacer base en una categoría superior, hay que tener una columna vertebral de jugadores experimentados, pero que ya estén en el club, no traer un gaucho de cada pueblo con los resultados nefastos que más de una vez estuvieron a la vista en otras instituciones; tomando los ascensos desde la temporada 99/00 hasta la fecha, de los diez equipos que ascendieron, seis de ellos volvieron a la categoría inmediatamente (Estudiantes de Buenos Aires, Defensores de Belgrano, Social Español, Sarmiento de Junín, Almirante Brown y próximamente Sportivo Italiano) y de los cuatro restantes, salvo Tigre que no sólo se afianzó sino que ascendió a la “A”, All Boys por ahora se mantiene bien, pero Ferro y Platense están luchando angustiosamente por no volver a descender. Atlanta hoy día tiene varios jugadores que por cláusula de contrato seguirían en el club la temporada 2010/2011, caso Rodrigo Llinás, Carlos Arancibia, Guido Rutili, Miguel Ángel González y Andrés Soriano. A ellos se podría agregar a Nicolás Cherro, aunque no tengo actualmente claro si es jugador de Ferro o tiene ya el pase en su poder; con respecto a los juveniles, hoy Atlanta tiene muy pocos jugadores con rodaje en primera división. Podemos nombrar a Martín Palisi, Federico Mociulsky, Juan Galeano, Rodrigo Marecos (que está a préstamo hasta Junio en Alumni de Villa María) y Leandro Guzmán. Hay un grupo con condiciones, pero que, o no han debutado aún, o apenas tienen un puñado de minutos en primera. Hay que tener una infraestructura importante en divisiones formativas, para poder nutrir al club de jugadores y de recursos genuinos de ingreso de dinero; esa infraestructura incluye buenas canchas (que actualmente las hay), un lugar de concentración para juveniles, un seguimiento médico y nutricionista de cada jugador, un buen gimnasio, entre otras cosas; para ello se necesitan recursos, tanto humanos como económicos, y creo que en la actualidad Atlanta no está en condiciones de brindarlo.
En lo que respecta a lo estructural, tenemos un estadio muy bonito, pero al que hay que realizarle varias obras importantes como para aspirar a categorías superiores; la iluminación es primordial, porque el Nacional “B” tiene muchos más partidos televisados que la “B” Metro y muchos de ellos van en horario nocturno. Pero también hay problemas con la instalación eléctrica, que hay que solucionar urgentemente, porque tendremos problemas de habilitación hasta en la categoría actual; otro tema es terminar y habilitar la cabecera de Muñecas, ya que si bien no hay público visitante tampoco en el Nacional, en cualquier momento puede levantarse esa medida y entonces Atlanta no podría jugar como local con una sola tribuna. Lo mismo en plateas, donde las laterales altas están inhabilitadas porque le faltan los asientos y otros detalles más que suman muchos pesos aunque parezcan menores.
Finalmente queda lo institucional, donde se están afrontando muchos juicios de vieja data y uno que está con pedido de quiebra y remate del estadio (el de Obras Sanitarias residual, que ahora lleva adelante Juan Mirenna como reclamante y es por casi un millón de pesos y viene desde la quiebra en 1991); dichos juicios se van pagando a duras penas, con los escasos recursos que hoy en día tiene la Institución y debe ser prioridad para sanear definitivamente al club, porque aunque parezca una perogrullada, muchos no se dan cuenta que sin club no hay fútbol ni hay nada.
Reitero, todos queremos ver a Atlanta en lo más alto futbolísticamente, pero hay que dar los pasos firmes para no caer luego estrepitosamente y si hay que esperar para ello, creo que tenemos que ser pacientes y esperar, porque el día que subamos tiene que ser para no volver nunca más.
24/2/2010